jueves, 18 de abril de 2013

Para el hombre de los ojos más tristes



Me golpeó tu partida de repente
yo en vísperas aún, ya tu acababas;
pretendiendo ilusa que aún me reste
el preciado cobijo de tus alas.

Yo daba por sentado ciertas cosas
Como el tiempo de gracia que otorgabas
Y la tapa cayó cual guillotina
Dejando sin cabeza esa esperanza.

Y ahora el gusto a estafa se me jacta
Que no reembolsará la despedida
No existe un documento de estas pautas
Que uno cree acordadas con la vida.

El tiempo se acabó sin que me ocupe
de vos como debía...
cuántas veces naciste y yo no supe,
cuántas veces moriste y yo no estuve;
Y a lo mejor vos perdones eso
y a lo peor yo no me lo perdone.

Quisiera poder darte más que esto
Quisiera poder darte lo que eras
Me gustaría darte una leyenda
Pero la fruslería te profana
Es describir el sol como linterna
Esta rima impotente no me alcanza

Le impone protocolo a la simpleza
Que natural lubrica las palabras
Hoy que escribo mejor, no soy poeta;
Se oxidó mi frescura en verborragia

Ven y ausculta este espasmo de mi alma,
Y así sin traducciones me interpretas
Que me frustra el quererte a tus espaldas
O el sufrir con subtítulos mi pena

Estas lágrimas no son por desconsuelo
Quitándolas mi espíritu deslastro
Y me ayuda a elevarme a ver si llego
Al halo de tibieza de tu mano

Apóyala en mi frente cuando duerma,
Y aunque esté aquí del lado castigado,
No querré condenarte a estar conmigo,
Si aún me beneficias con tu amparo.
Y aunque cuando me mire en el espejo
No me encuentre tu boca ni tu risa,
Hallaré tu mirada en el reflejo,
tan triste como cuando sonreías.


Chivi - 2003

Estos versos, se darán cuenta, están muy relacionados. El primero, “Te fuiste” es el papá de todos. No sé bien cuando lo escribí, lo que si sé es que tenía el alma en carne viva y lo escribí de un saque así como está, largo y en bruto. Después de eso no pude mirarlo más por un buen tiempo, cerré el cuaderno y lo dejé… que se macere. Y así maduró, lo refiné y salió “El hombre de los ojos más tristes”, que vendría a ser el apunte que mostrás y prestás del otro verso, que sería lo que anotás en la clase. Está mucho más pulido, es lindo y contundente, cualquiera que lo lee entiende las frases al vuelo. El otro no, el otro es largo, un poco tedioso, un poco difícil… el otro es entre él y yo, el otro sangra todavía… el otro es el de verdad, pero no es para ser leído por todos; no porque sea privado, sino porque no es fácil interpretar cada frase… y en cada frase hay algo importante para mí. Por eso si me preguntan cuál poner, yo no puedo decir “ese”: uno es mi esencia y el otro es mi creación. Lean los dos y elija cada uno el que quiera.


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