Me golpeó tu partida de repenteyo en vísperas aún, ya tu acababas;pretendiendo ilusa que aún me resteel preciado cobijo de tus alas.
Yo daba por sentado ciertas cosasComo el tiempo de gracia que otorgabasY la tapa cayó cual guillotinaDejando sin cabeza esa esperanza.
Y ahora el gusto a estafa se me jactaQue no reembolsará la despedidaNo existe un documento de estas pautasQue uno cree acordadas con la vida.
El tiempo se acabó sin que me ocupede vos como debía...cuántas veces naciste y yo no supe,cuántas veces moriste y yo no estuve;Y a lo mejor vos perdones esoy a lo peor yo no me lo perdone.
Quisiera poder darte más que estoQuisiera poder darte lo que erasMe gustaría darte una leyendaPero la fruslería te profanaEs describir el sol como linternaEsta rima impotente no me alcanza
Le impone protocolo a la simplezaQue natural lubrica las palabrasHoy que escribo mejor, no soy poeta;Se oxidó mi frescura en verborragia
Ven y ausculta este espasmo de mi alma,Y así sin traducciones me interpretasQue me frustra el quererte a tus espaldasO el sufrir con subtítulos mi pena
Estas lágrimas no son por desconsueloQuitándolas mi espíritu deslastroY me ayuda a elevarme a ver si llegoAl halo de tibieza de tu mano
Apóyala en mi frente cuando duerma,Y aunque esté aquí del lado castigado,No querré condenarte a estar conmigo,Si aún me beneficias con tu amparo.Y aunque cuando me mire en el espejoNo me encuentre tu boca ni tu risa,Hallaré tu mirada en el reflejo,tan triste como cuando sonreías.
Estos versos, se darán cuenta, están muy relacionados. El primero, “Te fuiste” es el papá de todos. No sé bien cuando lo escribí, lo que si sé es que tenía el alma en carne viva y lo escribí de un saque así como está, largo y en bruto. Después de eso no pude mirarlo más por un buen tiempo, cerré el cuaderno y lo dejé… que se macere. Y así maduró, lo refiné y salió “El hombre de los ojos más tristes”, que vendría a ser el apunte que mostrás y prestás del otro verso, que sería lo que anotás en la clase. Está mucho más pulido, es lindo y contundente, cualquiera que lo lee entiende las frases al vuelo. El otro no, el otro es largo, un poco tedioso, un poco difícil… el otro es entre él y yo, el otro sangra todavía… el otro es el de verdad, pero no es para ser leído por todos; no porque sea privado, sino porque no es fácil interpretar cada frase… y en cada frase hay algo importante para mí. Por eso si me preguntan cuál poner, yo no puedo decir “ese”: uno es mi esencia y el otro es mi creación. Lean los dos y elija cada uno el que quiera.
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